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ANÁLISIS DE LA PELICULA “VIVIENDO CON MI EX”

PREDICTORES DE DIVORCIO
MOMENTOS DEL EPISODIO
MÁS NEGATIVIDAD QUE POSITIVIDAD
La pareja resalta los aspectos negativos de su relación, no se escuchan, 
hay hostilidad y ambos se ponen a la defensiva, ya que se sienten atacados. 
Brooke se centra sólo en las conductas inadecuadas que tiene Gary con
 respecto a ella y a su vida personal. Gary se siente con las mismas
 emociones hacia su esposa porque con nada puede complacerla.
CUATRO CABALLOS DEL APOCALIPSIS
CRITICA
Brooke, menciona la inmadurez de la personalidad de su
pareja, y descalifica y desvaloriza a cada momento a 
su esposo, al mencionar su adicción a los juegos de
 video y el béisbol. Lo mismo hace él al mencionar su
 obsesión por todo lo que hace. Ambos consideran que
 “nunca”, se han sentido del todo bien
ACTITUD DEFENSIVA
Ambos defienden sus posiciones y justifican su actuar
 y su sentir.  Gary no acepta su irresponsabilidad al 
 permanecer tanto tiempo aislado en sus adicciones,
 ni el poco compromiso hacia las actividades hogareñas. 
Brooke adopta la aptitud de víctima y se autoprotege 
argumentando todo el trabajo que tiene que asumir.
DESPRECIO
Al comienzo de la discusión, Gary se muestra indiferente
 cuando Brooke le pide ayuda para lavar los platos, no le 
 da importancia a lo que dice y acepta de mala manera.
Al final de la discusión se puede observar que sus 
sentimientos son heridos por comentarios salidos de tono,
 que llevan a la ruptura final de la relación.
AMURALLAMIENTO
Cuando Gary prefiere irse sin hacer el intento de acercarse
 a su esposa y arreglar el problema.
Cuando Brooke se retira a su habitación y prefiere ya no
 hablar con su pareja.
INTENTOS DE REPARACIÓN
Gary hace un intento de acercarse a su esposa y mejorar la discusión, tratando 
de tocarla, pero ella rompe el intento de acercamiento alejándose y retomando la
 discusión.
INICIO RUDO DE LA DISCUSIÓN
La discusión desde un inicio comienza abruptamente, al pedirle, Brooke,  de
 manera agresiva a su pareja que le ayude a lavar los platos, ambos se descontrolan
 y terminan mal.
EL HOMBRE NO ACEPTA INFLUENCIAS DE LA MUJER
En un momento ella trata de que él modifique sus conductas holgazanas e 
irresponsables, y es un detonante en él para continuar el ataque.
PERCEPCIONES Y ATRIBUCIONES NEGATIVAS
Mientras los segundos pasan, la crisis se acrecienta y todo se torna más negativo,
 no existe ningún aspecto positivo que destacar. Se quejan de su relación y la forma
 en que se sienten.
INUNDACIÓN EMOCIONAL
O FISIOLÓGICA
Ambos pierden los papeles, pero Gary se Gary bloquea sus pensamientos y no 
mide sus palabras llegando a herir profundamente a su esposa con sus hirientes 
palabras.


RESPETO


Las relaciones sentimentales en la adolescencia


La etapa de la adolescencia suele dar muchos quebraderos de cabeza a los padres. Es un momento en el que aparecen todo tipo de conductas contradictorias: deseo de ser independiente y, al tiempo, negación de la responsabilidad sobre los propios actos; rechazo de los valores del mundo de los adultos, exigencias a veces desproporcionadas de libertad, cambios repentinos de humor, etc. Los padres, frecuentemente, se sienten desconcertados y perdidos; no menos que los propios adolescentes.

En general, este tipo de conductas y reacciones son transitorias, y lo más apropiado es tener paciencia y comprender que es el preámbulo de la entrada en la vida adulta. Los adolescentes necesitan este tipo de controversias y conductas de rebeldía para acceder a una identidad más madura. Quieren ser “ellos mismos”, es decir, “diferentes” a sus padres, de los que rechazan lo que piensan que es “negativo”, por tanto, actúan en la mayoría de las ocasiones de forma totalmente opuesta a lo que se les pide o espera de ellos.

Sin embargo, su modelo de conducta, de relaciones afectivas y sentimentales, indudablemente, es el núcleo familiar. Son las relaciones de los progenitores como pareja y en su papel de padres las que marcan el modelo que los adolescentes van a seguir para organizar sus propias relaciones afectivas. Aunque, en la adolescencia, lo que se percibe de manera más superficial es, justamente, el rechazo de tal modelo. Pero esto no debe confundirnos; los adolescentes son inexpertos y apasionados en el manejo de sus relaciones afectivas y necesitan experimentar, sobre todo en sus primeras relaciones sentimentales. Con el deseo de ser “diferentes” a los padres, sin embargo, reproducen, sin saberlo, el modelo que han vivido en su familia.

Es, por lo tanto, imprescindible que los padres reflexionen sobre las relaciones que han establecido con sus hijos y entre ellos. Al fin y al cabo, éste es el desafío que la adolescencia plantea a todos los padres como representantes del mundo adulto.

En ocasiones, los adolescentes, sobre todo las chicas, establecen relaciones sentimentales inadecuadas con chicos controladores, dominantes, que ejercen una violencia no necesariamente física, pero sí psicológica, que exigen relaciones cerradas, exclusivas, intentando cortar los lazos con amigas o amigos, incluso con los padres o familiares, erigiéndose en el objetivo de todo el afecto de que es capaz la adolescente. Esta situación conduce al sometimiento en todos los sentidos. Normalmente, la exigencia es progresiva, pero, poco a poco, el círculo se va cerrando sobre todos los aspectos de la vida cotidiana. Las peticiones se convierten en prohibiciones: “no te vistas así”, “no te pintes”, “no salgas con nadie, solo conmigo”, “has mirado a otro”, etc., estableciéndose una relación de sometimiento asfixiante que puede, incluso, llegar a forzar relaciones sexuales no deseadas. La adolescente tiene sentimientos encontrados; por un lado se siente anulada, un objeto al servicio de la satisfacción y el bienestar de la pareja, pero, sorprendentemente, vive estas exigencias como una muestra de amor, interés y cuidado, y precisamente son estos sentimientos ambivalentes los que la mantienen atada a esta relación, impidiéndole valorar de forma objetiva el maltrato y la violencia que esto supone.

Es necesario preguntarse si, de alguna forma, este modelo al que se someten lo han vivido con anterioridad en su propia familia. El modelo de pareja que los padres ofrecen es el molde en el que los hijos se desarrollan. La forma en la que se tratan el uno al otro, el cariño, el respeto por las características y los deseos de cada uno, la manera que tienen de resolver los conflictos que se dan en el día a día, el modelo interno que el padre y la madre tienen de la relación entre un hombre y una mujer son las características fundamentales que les trasmiten a los hijos.

En otro aspecto, y de forma complementaria, está la relación que establecen con los hijos, la forma en la que se plantean su papel de padres, sus funciones de cuidadores, protectores, fuente de cariño, afecto y autoridad. Características que, indudablemente, tendrán que ir modificando en consonancia con la edad y el desarrollo de los hijos, porque el objetivo final de toda la crianza es conseguir que, llegado el momento, los hijos sean personas maduras, independientes y capaces de resolver sus propios problemas. Saber controlar y controlarse en situaciones difíciles, ser razonablemente felices, dar y recibir cariño y tener unos valores éticos firmes.

El ejercicio de la autoridad con los hijos tiene que ir siempre acompañado del cariño, de la tolerancia por las equivocaciones, del consuelo ante los errores, del apoyo ante los aspectos positivos. El establecimiento de límites que implica la autoridad tiene como objetivo la protección y la progresiva comprensión de la necesidad de autocontrol e independencia. Sin estos aspectos, la autoridad puede convertirse en autoritarismo.

A veces, los miedos que los padres tienen de los posibles peligros del mundo externo llevan a imponer límites demasiado rígidos: prohibiciones para salir, horarios exagerados, controles en las relaciones con amistades, en el vestir, en las aficiones y tiempo libre, etc. Esto puede derivar en una relación de sometimiento contra el que, normalmente, los adolescentes se rebelan pero que, como hemos visto, pueden reproducir en sus relaciones sentimentales fuera de la familia, porque es el modelo de relación de cariño y protección que han vivido.

De igual importancia es la relación de pareja entre los padres. Si lo que hay en primer plano es el autoritarismo del padre sobre la madre o al revés, se produce una situación en la que uno de los miembros de la pareja se dedica a cubrir los deseos y satisfacciones del otro, lo que conduce al olvido de sí mismo y a la anulación como persona de las propias necesidades. Únicamente ofreciéndose totalmente a lo que el otro miembro de la pareja necesita se encuentra el bienestar propio, la identidad como sujeto, pero, indudablemente, se acompaña de una insatisfacción y un sufrimiento muy alto y de una pérdida de independencia.

Las relaciones de pareja de los padres y de ellos con los hijos son vitales para conformar el modelo de identidad y de relaciones afectivas en la vida adulta. Inciden sobre la idea que cada uno tiene de sí mismo, como hombre o mujer, de las capacidades que se pueden desarrollar, de las fortalezas o debilidades que se tienen y cómo se pueden instrumentalizar, de los valores éticos que dirigen la conducta consigo mismo y con los otros.

¿Qué pueden hacer los padres si perciben en su hija/o una relación de estas características? La respuesta no es fácil. Quizá lo más claro es lo que no conviene hacer. Provocar discusiones, hacer reproches, prohibiciones de salir con el novio/a, o hablar negativamente de la relación solo servirá para que el adolescente se obstine más en mantenerla, porque vivirá la situación como una intromisión en su intimidad. Es más positiva una actitud abierta y lo más tranquila posible para hablar, escuchar y comprender lo que los hijos están viviendo. 

Resaltar los supuestos aspectos positivos y descartar los sentimientos negativos evitando las críticas, manifestar la preocupación sincera y el deseo de cuidarlos suelen tener mejores resultados.

Bibliografía:
Iñigo Lázaro Clavijo. La sociedad de los adolescentes hoy. Vol. 6, nº 1. Marzo 2013.http://www.famiped.es/volumen-6-no1-marzo-2013/los-adolescentes-escriben/la-sociedad-de-los-adolescentes-hoy
Pepa Horno Goicoechea. Amor autoridad y coherencia. Vol. 3, nº 1. Febrero 2010. Extra verano 2011.http://www.famiped.es/extra-verano-2011/psicologia/amor-autoridad-y-coherencia
Gloria Pastor Blanco. Límites y normas en la educación de los hijos. Vol. 3, nº 3. Septiembre 2010.http://www.famiped.es/volumen-3-no-3-septiembre-2010/educacion/limites-y-normas-en-la-educacion-de-los-hijos

¿Cómo favorecer la armonía entre hermanos?

" Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos como hermanos"
(Martin Luther King)
 
Muchas veces los padres nos vemos desbordados por las rencillas, peleas, discusiones y demás de nuestros hijos. Básicamente el problema es una cuestión de celos pero aparte de las causas y motivos, este artículo trata sobre qué y cómo podemos hacer los padres para “paliar” estas situaciones.
 
1. Evitemos las comparaciones de un hijo con otro. Debemos evitar comparar a un hijo con otro. Cada hijo es único y debemos ser capaces de ver que tiene de especial. No solo las calificaciones escolares indican lo que un niño es capaz de ser.
 
2. Escuchemos las quejas de los hijos. Muchas veces nuestros hijos tienen quejas o protestas de situaciones o actuaciones. Los padres tenemos que tener paciencia, escucharles y hacerles ver que se sienten comprendidos.
 
3. Comuniquemos a nuestros hijos que comprendemos sus sentimientos. En la familia es donde expresamos nuestros sentimientos, es donde nos sentimos capaces de manifestarnos como somos; por eso nuestros hijos deben sentirse cómodos expresando lo que sienten.
 
4. Pasemos un rato a solas con cada hijo o hija haciendo algo que le guste mucho a él/
ella. Tranquiliza mucho a los hijos poder disfrutar de tiempo individual con uno de sus padres una vez por semana (10-20 m.). Y usted gozará también de la experiencia. El tiempo en individual ayuda a calmar sus celos.
 
5. Lema: “Tu clan, tu familia”. No debemos “aislar” a un hermano. Siempre debemos hacer
ver a los hermanos que estar juntos les enriquece. Interioricemos que una buena relación fraternal, nos asienta, nos refuerza ante nosotros mismos y ante los demás. Nos llena de bienestar, especialmente si antes habíamos padecido las tensiones y disgustos de una relación difícil. Debemos ser como una piña, debemos enseñarles a convivir, buscando la unidad para conseguir la armonía.
 
6. No actuemos como juez. Si no se estamos presentes, mejor estar al margen que intervenir como juez. En las peleas entre hermanos, si actuamos como juez, ellos tienen la sensación de que un hijo es bueno y otro hijo es malo. Los niños tienen que aprender a llevarse bien unos con otros y este proceso comienza en casa. Cuando enseñamos a nuestros hijos cómo resolver  disputas entre ellos, les estamos enseñando también cómo llevarse bien con sus amigos.
 
7. Fijémonos en ellos cuando se porten bien. Los felicitamos por llevarse bien. Esta es una estrategia muy poderosa para ayudar a definir el comportamiento de nuestros hijos. La mayoría de los padres ignoramos a nuestros hijos cuando se llevan bien y les gritamos cuando comienzan a pelear. De esta manera se da atención al mal comportamiento e ignoramos el buen comportamiento.
 
8. Creemos situaciones de disfrute familiar. Deportivas como ir a la piscina, jugar a los bolos, pasear en bici; culturales como una excursión, una visita a un monumento, a un museo… Pensemos y hablemos con ellos. Se puede aprovechar esas ocasiones para hacer una consulta familiar: pídeles que cada uno aporte su idea (incluso los más pequeños), ¡aunque parezcan imposibles de llevar a cabo! Siempre se puede inventar algo o convertir un sueño en realidad.
 
9. Hablar entre ellos en momentos de calma. Las palabras son esenciales para expresar lo que sentimos. Si vemos que la pelea se refiere a un conflicto importante (intenciones violentas, o que uno de los dos está más afectado emocionalmente que el otro…), haz que los dos hablen y se expresen al respecto para que no vuelvan a pelearse por lo mismo. Haz que los hijos hablen, den su opinión y dialoguen. El hecho de que hablen permite a los hijos (y a los padres) entender que se puede solucionar un problema dialogando y sin gritar. 
 
10. No poner calificativos a los hijos. La interiorización que cada hermano hace de los papeles que desde la niñez se le asignan en el seno del hogar (esas expresiones que nos califican como  "el o la responsable", "inteligente", "tímido-a", "juerguista", "cariñoso-a", "estudioso-a", simpático-a", "cortito", ...) puede perjudicar la relación entre hermanos.
Desde estas clasificaciones, y con la diferencia de trato que conllevan por los padres y/o por el resto de los hermanos, se organiza la relación, con toda la asimetría y carga peyorativa que puede entrañar para alguno. Más que a un compañero, estas diferencias nos pueden hacer ver a nuestro hermano como un rival. Ahí pueden nacer muchas envidias y resquemores, que tendrán su repercusión en la fase adulta.

¿Es posible prevenir que nuestros hijos e hijas empiecen a fumar?

En nuestro medio tanto los chicos como las chicas suelen empezar a fumar alrededor de los 13 años como respuesta a las influencias sociales de amigos, padres y familias fumadoras y también por la presión que, con métodos permanentemente renovados, ejerce la industria tabacalera a través de los medios de comunicación (cine, televisión, espectáculos, revistas, etc).
Padres y madres pueden emprender diversas actividades para evitar que sus hijos empiecen a fumar. Es decir, desde la familia es posible prevenir el consumo de tabaco.
Hay cuatro medidas que son bastante eficaces : convertir la casa en un hogar sin humo; no dejar los cigarrillos al alcance de los niños; si hay personas fumadoras, plantearse dejar de fumar y educar a los hijos para hacer frente a las presiones de su entorno para que fumen.
1.- Hogares Sin Humo . Una de las cosas más útiles que se puede hacer es convertir la casa en “un hogar libre de humo”, es decir, optar porque en casa no se fume. Esto protege a chicos y grandes de la exposición al humo de tabaco ambiental o tabaquismo pasivo y redunda en una mayor salud para todas las personas que conviven. Además, si hay personas fumadoras en la casa, se animarán más pronto y de forma más efectiva a intentar y conseguir dejar de fumar.
En algunas casas, como paso previo en su camino de convertirse en “un hogar sin humo”, se pueden establecer algunas normas: fumar sólo en determinados espacios (terrazas, patios, balcones, habitaciones poco frecuentadas por los más pequeños...), o fumar sólo en horarios en los que los menores no están en casa.
Esto tiene algunas limitaciones porque los niños andan por toda la casa y, por otro lado, se sabe que el humo de tabaco ambiental permanece en el ambiente durante mucho tiempo aunque se ventile el espacio. Las partículas del humo de tabaco ambiental que respiramos son las mismas que ponen negras las paredes y las cortinas de las habitaciones donde se fuma, y esto hace que las limitaciones de horarios para fumar tengan poco valor. No obstante, en una casa primero pueden plantearse este tipo de normas y luego avanzar hacia la restricción total del consumo de tabaco.
Se ha demostrado que las chicas y los chicos que viven en hogares libres de humo, tienen menos probabilidades de convertirse en adolescentes fumadores que los que viven en casas donde no hay restricciones.
En todo caso, no fumar delante de los menores es interesante por dos razones: porque no sufren los efectos del tabaquismo pasivo y porque así se refuerza el importante papel modélico de los padres.
Las limitaciones para fumar donde hay niños deben extenderse a los coches.
2.- Evitar que los cigarrillos estén al alcance de los menores . Las madres y los padres que fuman no sólo son un modelo de conducta que influye negativamente en sus hijos, también hacen que conseguir cigarrillos sea fácil y asequible para ellos.
Muchos niños cuando empiezan a dar caladas a los primeros cigarrillos, consiguen el tabaco de los cigarrillos que sus progenitores han dejado a la vista en la casa. Se sabe que es útil que los adultos guarden los cigarrillos de forma que no estén a su alcance.
3.- Dinero fácil, tabaco fácil . También se ha comprobado que es útil que los chicos y las chicas no dispongan de mucho dinero de bolsillo, ya que el consumo de tabaco en estas edades es proporcional a la paga que reciben, cuanto menor es la paga, menor es el riesgo que corren de comprar y consumir tabaco y otros productos como alcohol o drogas ilegales.
4.- Abandono del tabaco . Los padres que fuman pueden plantearse la necesidad de dejar de fumar. Esto es realmente útil para sus hijos y, por supuesto, también para ellos mismos.
La actitud de los padres hacia el tabaco parece ser muy importante. Es menos probable que un adolescente se haga fumador si sus padres tienen una actitud crítica o molesta con respecto al tabaco aunque sean fumadores. En cambio, si los adolescentes perciben que sus padres son tolerantes con el tabaco, es más probable que se hagan fumadores.
Los chicos pueden percibir el apoyo y el refuerzo que sus padres prestan a personas cercanas que dejan de fumar o que no fuman.
Se puede hablar con ellos de los problemas que produce el fumar, transmitiéndoles que el consumo de tabaco no es un vicio ni una costumbre, es una enfermedad crónica producida por la adicción a la nicotina que, además, produce otras enfermedades y que, con el tiempo, limita la calidad y la duración de la vida.
Si los progenitores que fuman todavía no se han decidido a dejar el tabaco, también es interesante que hablen con sus hijos haciéndoles ver que tienen una actitud crítica con el mismo: “Yo, aunque fumo, estoy pensando en dejarlo porque pienso que será bueno para mi y para vosotros... Voy a intentar pedir ayuda... Me gustaría dejarlo pero me resulta difícil ahora... Me hubiera gustado no empezar a fumar...”
5.- Educación frente al tabaquismoOtro aspecto a considerar, es la necesidad de que en las familias se eduque a los chicos y a las chicas para que desarrollen una actitud crítica frente a la presión encubierta que ejerce la industria tabacalera, a través de la publicidad y promoción de los cigarrillos en las películas y series de televisión en los que se muestra el consumo de tabaco como “normal”, a pesar de que los no fumadores son el 75% de la población. En la casa hay que hablar del tema y ayudarles a que vean cómo la industria tabacalera intenta manipularles para que empiecen a fumar.
Lo mismo pasa con la publicidad que la industria realiza a través del deporte, de la moda, del patrocinio de fiestas y festivales de música....
También hay que hablar sobre cómo pueden resistirse a las presiones de sus amistades para que empiecen a fumar.
En definitiva, hay que intentar darles herramientas para que desarrollen una actitud crítica respecto a las presiones de los amigos y amigas fumadores y de la publicidad.
En el medio educativo .
Como en otros aspectos de la educación de los hijos, las familias pueden apoyar e impulsar actividades educativas orientadas al control del tabaquismo en el medio escolar. A través de las asociaciones de madres y padres pueden canalizarse estas demandas, ya que existen programas de educación para la salud para la prevención del tabaquismo en los centros educativos que han demostrado su eficacia.
En los servicios sanitarios .
Es posible pedir ayuda para el abandono del tabaco en los centros de salud o en las líneas telefónicas para dejar de fumar que haya en su lugar de residencia. En la actualidad hay tratamientos eficaces para dejar el tabaco.
Si alguno de sus hijos ya fuma, es conveniente que lo hable con su pediatra. Las recomendaciones de estos profesionales pueden serle de mucha ayuda para abandonar el tabaco. El consumo de tabaco debe enfocarse como otras enfermedades, contando con la experiencia y ayuda de los profesionales sanitarios.
En los lugares de ocio.
Las familias deben buscar y elegir espacios de ocio libres de humo, evitando aquellos en que se consuma tabaco.
Por último, madres y padres pueden apoyar, impulsar y exigir a sus políticos que hagan frente a la epidemia del tabaquismo con medidas eficaces: subida de los precios del tabaco, ampliación y refuerzo de leyes sobre espacios sin humo, prohibición de la publicidad del tabaco, campañas de concienciación en los medios de comunicación y creación de servicios sanitarios para ayudar al abandono del tabaco accesibles y gratuitos.

DESPUES DE LA SEPARACIÓN



 DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN ES IMPORTANTE QUE EL PADRE ESTÉ MUY PRESENTE EN LA VIDA  DE SUS HIJOS.

Es sumamente importante para los hijos la presencia cercana del padre, la separación es un proceso difícil, pero que puede ser un buen momento para que el progenitor se acerque emocionalmente a sus hijos. Aunque es “costumbre” que se crea que cuando los padres se separan y se alejan sentimentalmente, haga lo mismo con los hijos., de ésta manera estos sufren la carencia de afectos por parte del padre. Dicha ausencia provoca en los hijos frustraciones innecesarias, creando vacíos en su interior, dejándoles un modelo de padre ausente y en un futuro podría dificultarles el ser buenos padres.
Tener el régimen de visitas es en un primer momento difícil para toda la familia, pero a la vez puede constituir una fuente de gran satisfacción. A veces los padres cuando visitan a los hijos en la casa de origen, es decir donde se encuentra la madre, se llenan de frustración, ya que extrañan el hogar, y tienen la sensación de que quisieran regresar, aunque muchas veces también genera discusiones  y malos entendidos, porque cualquiera de ellos puede pensar que todavía tiene derechos sobre su ex conyugue.
El padre por la situación que atraviesa puede convertirse en:

El deprimido, que deprime a sus hijos;
El que se siente abandonado e implora tácitamente  que sus hijos lo protejan;
El furioso, que habla mal de la madre cada vez que se presenta la ocasión;
El inquisidor, que pregunta a sus hijos sobre la vida de la madre;
El que malcría o “padre de fin de semana”, que no pone límites a sus hijos y les satisface cualquier capricho;
El que se siente culpable de la separación y pide a sus hijos el perdón por un abandono que ellos no le pueden dar;
El de la conducta regresiva y adolescente, que prueba una mujer distinta cada tantas semanas e involucra a sus hijos en la relación....

La pensión de alimentación es muy importante ya que va a conservar el nivel de vida que llevaban los hijos antes de la separación. La separación lleva muchos gastos y el dinero que reciba a madre le va a permitir que cumpla sus funciones de manera adecuada.

DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN, ES IMPORTANTE QUE LA MADRE ACEPTE  EL DESAFÍO QUE SE LE PLANTEA  Y  ENCUENTRE  UN NUEVO PUNTO DE EQUILIBRIO.

Luego de la separación a madre afronta el reto de volver a comenzar una nueva vida, atraviesa por inseguridades y depresiones, pero es el momento en que su fortalece debe prevalecer por encima de todo, demostrando delante de sus hijos que a pesar de las circunstancias ella podrá sobresalir de cualquier circunstancia.
Si es que en el proceso ella asume otro tipo de roles como hija, hermana, de sus hijos, deberá buscar ayuda para no cargar de responsabilidades que no le corresponden a los demás miembros de la familia.
Tampoco puede ser un obstáculo para que el padre visite o tenga una relación cercana con los hijos, ya que éste es la única figura paterna que tienen.





 DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN ES IMPORTANTE QUE EL PADRE ESTÉ MUY PRESENTE EN LA VIDA  DE SUS HIJOS.

Es sumamente importante para los hijos la presencia cercana del padre, la separación es un proceso difícil, pero que puede ser un buen momento para que el progenitor se acerque emocionalmente a sus hijos. Aunque es “costumbre” que se crea que cuando los padres se separan y se alejan sentimentalmente, haga lo mismo con los hijos., de ésta manera estos sufren la carencia de afectos por parte del padre. Dicha ausencia provoca en los hijos frustraciones innecesarias, creando vacíos en su interior, dejándoles un modelo de padre ausente y en un futuro podría dificultarles el ser buenos padres.
Tener el régimen de visitas es en un primer momento difícil para toda la familia, pero a la vez puede constituir una fuente de gran satisfacción. A veces los padres cuando visitan a los hijos en la casa de origen, es decir donde se encuentra la madre, se llenan de frustración, ya que extrañan el hogar, y tienen la sensación de que quisieran regresar, aunque muchas veces también genera discusiones  y malos entendidos, porque cualquiera de ellos puede pensar que todavía tiene derechos sobre su ex conyugue.
El padre por la situación que atraviesa puede convertirse en:

El deprimido, que deprime a sus hijos;
El que se siente abandonado e implora tácitamente  que sus hijos lo protejan;
El furioso, que habla mal de la madre cada vez que se presenta la ocasión;
El inquisidor, que pregunta a sus hijos sobre la vida de la madre;
El que malcría o “padre de fin de semana”, que no pone límites a sus hijos y les satisface cualquier capricho;
El que se siente culpable de la separación y pide a sus hijos el perdón por un abandono que ellos no le pueden dar;
El de la conducta regresiva y adolescente, que prueba una mujer distinta cada tantas semanas e involucra a sus hijos en la relación....

La pensión de alimentación es muy importante ya que va a conservar el nivel de vida que llevaban los hijos antes de la separación. La separación lleva muchos gastos y el dinero que reciba a madre le va a permitir que cumpla sus funciones de manera adecuada.

DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN, ES IMPORTANTE QUE LA MADRE ACEPTE  EL DESAFÍO QUE SE LE PLANTEA  Y  ENCUENTRE  UN NUEVO PUNTO DE EQUILIBRIO.

Luego de la separación a madre afronta el reto de volver a comenzar una nueva vida, atraviesa por inseguridades y depresiones, pero es el momento en que su fortalece debe prevalecer por encima de todo, demostrando delante de sus hijos que a pesar de las circunstancias ella podrá sobresalir de cualquier circunstancia.
Si es que en el proceso ella asume otro tipo de roles como hija, hermana, de sus hijos, deberá buscar ayuda para no cargar de responsabilidades que no le corresponden a los demás miembros de la familia.
Tampoco puede ser un obstáculo para que el padre visite o tenga una relación cercana con los hijos, ya que éste es la única figura paterna que tienen.

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